“Subirá rompedor delante de ellos; romperán y pasaran la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasara delante de ellos, y la cabeza de ellos el Señor.†(Miqueas 2:13)
Los versÃculos que preceden este verso hablan de la injusticia que sufren los piadosos y sus familias. Sus heredades han sido robadas, y sus casas tomadas. El hombre pió ha sido victima de la opresión junto con sus hijos e hijos de sus hijos. Esto quiere decir que la opresión e injusticia se ha transmitido de generación en generación. Ha afectado a nuestros ministerios, iglesias, familias y matrimonios en diversas formas, ya sea moral y espiritualmente como también en lo que corresponde a la unidad y armonÃa o la perdida de ello. Para romper los yugos y maldiciones generacionales es crÃtico entender que nuestra lucha no es contra carne y sangre. No es contra nuestros hermanos aunque es por medio del ser humano (aunque sea cristiano) por quien trabaja nuestro enemigo.
Pero en medio de todo esto sube el rompedor quien rompe la barrera que ha aprisionado a este pueblo en prejuicios, divisiones y discordias. Una barrera que se ha dicho, no puede ser quebrada, pero somos testigos que si puede ocurrir lo que antes nunca habÃa sucedido.
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